Intrusos En El Castillo -

—¿Intrusos? Hacía veinte años que nadie se molestaba en entrar aquí. ¿Qué buscan? ¿Tesoros? ¿Fantasmas?

—¿Quién anda ahí?

El conde envejeció diez años ante sus ojos. Dejó caer el bastón y se sentó en un escalón de mármol roto. Intrusos en el castillo

Llevó a los niños a la torre del reloj. En lugar de un cofre, encontraron un viejo baúl lleno de planos, cartas y una libreta con el título: Proyecto Nuevo Hospital de Vallefrío . —¿Intrusos

—¿Y si lo abrimos de nuevo? —propuso Leo—. Usted tiene dinero, nosotros tenemos manos y ganas. Podríamos... ¿Tesoros

—El Corazón de Ébano no es una joya —dijo—. Es el nombre que le di a un frasco de cenizas. Las de mi esposa, Elara. Murió porque el hospital de Vallefrío estaba cerrado cuando ella enfermó, y no llegó a tiempo al otro pueblo. Mandé hacer ese cofre para guardar su recuerdo, y juré que nunca más nadie sufriría por falta de un médico. Pero el odio me volvió ermitaño, y el hospital siguió cerrado.